Vision y Restauracion Houston
 

Nuestra Fe

El es nuestra fe. Básicamente ningún código doctrinal puede hacer cambiar o producir vida, solo Jesucristo quien dirige el plan de Salvación en el perfecto amor del Padre y del Espíritu Santo. Hay seis doctrinas básicas que cubren toda la redención, hecha por Jesucristo en la cruz. (Heb. 6:1-3)

Hemos visto la salvación progresiva: salvos ayer, hoy y mañana, en el proceso de experiencia de lo que ya somos: “Hijos perfectos de Dios”. Efesios 4:13 es la meta después del nuevo nacimiento y el despertar a la conciencia de la redención Jesús nos dio en la cruz. En la redención: con él hemos muerto todos, y con él, hemos resucitado todos; en Cristo somos una nueva criatura implantada en la tierra del viejo Adán.

Creemos que Dios no restaura al viejo hombre, sino que bajo la justicia de un Nuevo Hombre, lo lleva al paraíso de nuevo para cumplir el propósito que tiene con el hombre. Estamos conscientes que todo lo que es doctrina (verdad) en el Antiguo Testamento bajo el Antiguo Pacto, tiene cumplimiento en el Nuevo Testamento bajo el Nuevo Pacto; si hubiera alguna doctrina creída por muchos y ésta aún aparece en el Antiguo Testamento, se trata entonces de un error o una doctrina falsa.

En estos días de confusión (Babilonia) los hombres religiosos han introducido doctrinas que no aparecen en el Antiguo Testamento. El Apóstol Pablo dijo “No predico o enseño nada que no está en el Antiguo Testamento” (Hechos 26:22, 24:14). La diferencia entre la gente del Antiguo Testamento y nosotros es que ellos no pudieron nacer de nuevo, debido a que aún Jesús no había efectuado la redención. Tampoco pueden resucitar los que perdieron el cuerpo, hasta que la resurrección en vida se cumpla en una generación señalada por el Padre (Hebreos 11:39).

El Hombre Nuevo a semejanza de su hermano Jesucristo es edificado aquí en la tierra, así como Jesucristo preparó la unción para sus hijos y murió en la cruz cumpliendo la parte legal que requería la justicia de un Dios justo. El nuevo nacimiento es el comienzo de una salvación progresiva cuya meta es llevarnos a una nueva naturaleza y en nuestra propia experiencia alcanzar la estatura de un varón perfecto tal como fue Jesús, el modelo sembrado por el Espíritu Santo, en la tierra de nuestro ser. La obra es de Jesucristo quien está sobre la casa la cual somos nosotros (Hebreos 3:1-6)

El Padre le dio el nombre del Dios más elevado, El – Elyon y en él estamos completos. La victoria está en un cuerpo de muchos miembros, unidos por un mismo Espíritu (esto es la plenitud de Cristo) hasta que se pongan todos sus enemigos debajo de nuetros pies, incluyendo la muerte. La salvación del espíritu, alma y cuerpo tienen un compromiso en el tercer día, San Pablo dice que un día celestial es mil años en la tierra y han pasado 2000 años de su nacimiento así como le dijo a Herodes. “Hoy y mañana hago sanidades y milagros y al tercer día perfecciono mi obra”.

Hoy le dice al principado religioso, que ya el tiempo ha llegado, y esto es anunciado por medio del tiempo de la Fiesta de Trompetas (ver libro Introducción a las Fiestas Judías). La ley del Antiguo Pacto fue clavada también por Jesús en la cruz, no vivimos por la ley del antiguo hombre o ley del pecado y de la muerte (la ley escrita) sino por la ley del nuevo hombre, la que nos libró del pecado y de la muerte, en la que Jesús vivió en los días de su carne, haciendo el bien y trabajando en el día de reposo, sanando y recogiendo espigas con sus discípulos, nos mostró que vivió en una ley más alta, la del nuevo hombre.

Creemos que la iglesia tienen una gran responsabilidad de librarse de la incredulidad y del estado carnal de la misma (niñez) dejando que Jesucristo sea el ministro del santuario, que somos nosotros los creyentes. Podemos ver a Cristo dentro de nosotros personalmente y corporalmente y esto es necesario para deshacer la obra del diablo, el misterio de la iniquidad y el misterio de la piedad están juntos. (II.Tes.2 y I.Tes.5:23-24). Cristo en vosotros es la esperanza de Gloria, y la garantía del trabajo terminado en los cielos, su cuerpo somos nosotros y le creemos por ello recomendamos a todo hombre el dejarse perfeccionar en amor, siguiéndole a él con una mente renovada; dirigidos por él (Jn. 6:27-29, Ef.4:23)

Nuestra Meta no es el cielo, ya lo hemos ganado, la vida eterna es conocerle a él, el viejo Adán no puede ser uno con Dios, Jesucristo lo clavó en la cruz junto con el acta contraria a nosotros, quitó la pared que dividía a los gentiles de los judíos, matando en su cuerpo la enemistad nos recocilió con Dios a todos, porque por todos los hombres murió. En busca de la verdad. Solo por medio de Jesucristo podemos entrar a la vida eterna, El es el camino, la verdad y la vida, esa es la meta; saber la verdad no te sirve nada mas que para tomar ventaja de los que no saben que Jesús murió por ellos, mas vivir la verdad, sí trae rédito a tu vida, es vivir el nuevo hombre que él te dio.